Las redes sociales forman parte de nuestro día a día y pueden influir en la forma en que nos vemos a nosotros mismos y nos relacionamos con los demás. En este videopodcast te explicamos cómo afectan a la autoestima y al bienestar, y qué dice la evidencia científica al respecto. Si prefieres leerlo, te lo contamos a continuación.
¿Alguna vez has abierto Instagram o TikTok solo por unos minutos y, sin darte cuenta, ha pasado casi una hora? O quizá has visto las fotos de alguien disfrutando de unas vacaciones increíbles, con un cuerpo perfecto o una vida aparentemente ideal, y has terminado preguntándote por qué tu vida no se parece a esa. Si alguna vez te ha ocurrido, no eres el único.
En este episodio vamos a descubrir por qué las redes sociales tienen tanto impacto en la forma en que nos vemos a nosotros mismos, qué ocurre en nuestro cerebro cuando las utilizamos y, sobre todo, qué podemos hacer para que sean una herramienta útil y no un problema para nuestro bienestar.
Pero ¿por qué las redes sociales consiguen captar tanto nuestra atención? La respuesta está, en parte, en el funcionamiento de nuestro cerebro.
Cada vez que recibimos un «me gusta», un comentario positivo o una nueva notificación, se activa el llamado sistema de recompensa. En este proceso interviene un neurotransmisor conocido como dopamina, una sustancia relacionada con la motivación, el aprendizaje y la sensación de satisfacción, así nos lo explica la Universidad de California en un estudio de 2022 centrado específicamente en el efecto de las redes sociales en la salud mental.1
Nuestro cerebro interpreta estas pequeñas recompensas como algo positivo y aprende que revisar el teléfono puede proporcionarnos esa sensación agradable. Como consecuencia, aumenta el deseo de volver a abrir la aplicación una y otra vez.1
Seguramente a muchos nos ha pasado. Cogemos el móvil sin un motivo concreto, desbloqueamos la pantalla, abrimos una red social y, casi sin darnos cuenta, empezamos a deslizar el dedo durante varios minutos. En muchas ocasiones ni siquiera buscamos algo específico; simplemente lo hacemos por costumbre.
Este comportamiento no ocurre por casualidad.
Las plataformas utilizan algoritmos basados en inteligencia artificial que analizan continuamente nuestra actividad. Observan qué vídeos vemos hasta el final, qué publicaciones comentamos, cuáles compartimos o en cuáles pasamos más tiempo. Con toda esa información seleccionan el contenido que tiene más probabilidades de mantener nuestra atención.2
Su objetivo es que permanezcamos el mayor tiempo posible utilizando la aplicación, como bien podemos observar en las bases de la aplicación tik tok. Cuanto más tiempo pasamos conectados, más contenido consumimos y más rentable resulta la plataforma.2
Esto no significa que las redes sociales estén diseñadas para perjudicarnos, pero sí explica por qué, en muchas ocasiones, nos cuesta tanto dejar de utilizarlas.
Otro fenómeno muy frecuente es el llamado FOMO, un término inglés que significa Fear of Missing Out, o miedo a perderse algo.
Consiste en la sensación de que otras personas están viviendo experiencias más interesantes que nosotros y que, si dejamos de mirar el móvil, podemos perdernos una conversación, una noticia o un acontecimiento importante.3
Este miedo puede hacer que consultemos constantemente las redes sociales, incluso cuando estamos estudiando, trabajando, comiendo o compartiendo tiempo con otras personas.3
Paradójicamente, cuanto más pendientes estamos de la vida de los demás, menos disfrutamos de nuestra propia experiencia.3
Además, el uso excesivo de las redes también puede afectar a otros aspectos importantes de nuestra salud.3
Por ejemplo, muchas personas utilizan el teléfono móvil justo antes de dormir. La combinación de la luz de la pantalla y la estimulación constante hace que conciliemos peor el sueño y descansemos menos horas. Dormir poco afecta a la concentración, al rendimiento académico o laboral y también dificulta la regulación de las emociones. De esto hablaremos en otro episodio.4
Por este motivo, numerosos especialistas recomiendan evitar el uso de pantallas durante la última hora antes de acostarse.4
Llegados a este punto, puede surgir una pregunta: ¿debemos dejar de utilizar las redes sociales?
La respuesta es no.
Las redes sociales ofrecen muchas ventajas. Permiten mantener el contacto con familiares y amigos, acceder a información de forma inmediata, aprender nuevas habilidades e incluso crear comunidades de apoyo para personas con intereses o problemas comunes.3,5
El objetivo no es demonizar la tecnología, sino aprender a utilizarla de una forma saludable.
Para ello existen algunas recomendaciones sencillas respaldadas por los profesionales de la salud.
La primera consiste en recordar que las publicaciones que vemos no reflejan la realidad completa de una persona. Todos mostramos nuestros mejores momentos y ocultamos aquellos que preferimos mantener en privado.6
La segunda recomendación es revisar periódicamente las cuentas que seguimos. Si un perfil nos hace sentir constantemente inferiores, inseguros o insatisfechos con nuestra vida, quizá sea buena idea dejar de seguirlo y priorizar contenidos que aporten conocimiento, inspiración o bienestar.7
También es aconsejable establecer límites en el tiempo de uso. Muchas aplicaciones permiten conocer cuántas horas pasamos conectados e incluso fijar recordatorios para hacer descansos. A veces somos conscientes del tiempo que dedicamos al móvil solo cuando vemos esos datos.7
Otra estrategia importante consiste en cuidar nuestras relaciones fuera del mundo digital. Compartir tiempo con amigos, practicar deporte, leer, desarrollar aficiones o simplemente pasear son actividades que fortalecen la autoestima porque nos proporcionan experiencias reales y no dependen de la aprobación que recibimos en internet.7
En el caso de los adolescentes, el papel de las familias y de los centros educativos resulta fundamental. Más que prohibir el uso de las redes sociales, es importante enseñar a utilizarlas con sentido crítico. Comprender cómo funcionan los algoritmos, aprender a identificar contenidos poco realistas y hablar abiertamente sobre los riesgos y beneficios de estas plataformas ayuda a desarrollar un uso mucho más responsable.7
De hecho, la preocupación por este tema ha llegado también al ámbito político. En España se encuentra en tramitación una Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales, que plantea elevar a 16 años la edad mínima para acceder a las redes sociales. Su objetivo es ofrecer una mayor protección frente a riesgos como el ciberacoso, la exposición a contenidos perjudiciales o los posibles efectos sobre la salud mental.8 El trasfondo científico de todo esto va más allá de las pantallas. La adolescencia es una etapa en la que se está construyendo la identidad personal a nivel social, parte de esta evolución está en la corteza prefrontal y su desarrollo, ya que es la zona del cerebro encargada de la toma de decisiones, la planificación, el autocontrol y el juicio. Y es también la última parte del cerebro en madurar, un proceso de recableado y poda neuronal que no se completa hasta pasada la veintena, entre los 25 y los 30 años. Por ello en la adolescencia, las opiniones de los demás tienen un enorme peso y la necesidad de sentirse aceptado es muy intensa.9
Para terminar, me gustaría que nos quedáramos con una idea muy sencilla.1-9
Las redes sociales no son buenas ni malas por sí mismas. Son herramientas. Todo depende del uso que hagamos de ellas.
Si las utilizamos para aprender, mantener el contacto con otras personas o compartir experiencias positivas, pueden aportar grandes beneficios. Sin embargo, cuando dejamos que determinen cómo nos sentimos con nosotros mismos o buscamos constantemente la aprobación de los demás, pueden afectar a nuestra autoestima y a nuestro bienestar.
Recordemos que nuestro valor no depende del número de seguidores, de los «me gusta» o de los comentarios que recibe una publicación. Detrás de cada perfil existe una persona con preocupaciones, inseguridades y dificultades que normalmente no aparecen en la pantalla.
Por eso, la próxima vez que abras una red social, intenta hacerlo con una mirada más crítica. Pregúntate si el tiempo que pasas allí realmente te aporta algo positivo o si, por el contrario, te está alejando de aquello que verdaderamente contribuye a tu bienestar.
Porque, al final, la mejor versión de nosotros mismos no se construye a partir de filtros, comparaciones o aprobación digital. Se construye a través de nuestras experiencias, nuestras relaciones y la forma en que aprendemos a valorarnos como personas.
Esperamos que esta reflexión te ayude a mirar las redes sociales con una perspectiva más crítica y a recordar que la mejor versión de ti no necesita filtros, comparaciones ni aprobación constante para tener valor.
- University of California, Irvine. (2022, April 17). Instant Gratification and Dopamine Rush: the Effects of Social Media on Mental Health.
- How TikTok recommends videos For You [Internet]. TikTok Newsroom; 2020 [actualizado 2024; citado 2026 Jul 14].
- Przybylski AK, Murayama K, DeHaan CR, Gladwell V. Motivational, emotional, and behavioral correlates of fear of missing out. Comput Human Behav. 2013;29(4):1841-1848. doi:10.1016/j.chb.2013.02.014.
- Chang AM, Aeschbach D, Duffy JF, Czeisler CA. Evening use of light-emitting eReaders negatively affects sleep, circadian timing, and next-morning alertness. Proc Natl Acad Sci U S A. 2015;112(4):1232-7. doi:10.1073/pnas.1418490112.
- Best P, Manktelow R, Taylor B. Online communication, social media and adolescent wellbeing: A systematic narrative review. Child Youth Serv Rev. 2014;41:27-36. doi:10.1016/j.childyouth.2014.03.001
- Harris E, Bardey AC. Do Instagram Profiles Accurately Portray Personality? An Investigation Into Idealized Online Self-Presentation. Front Psychol. 2019 Apr 24;10:871. doi: 10.3389/fpsyg.2019.00871. PMID: 31068863; PMCID: PMC6491845.
- American Psychological Association. Health advisory on social media use in adolescence [Internet]. Washington (DC): American Psychological Association; 2023 [citado 2026 Jul 14]
- España. Cortes Generales. Congreso de los Diputados. Proyecto de Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales. Boletín Oficial de las Cortes Generales. Serie A: Proyectos de Ley. Núm. 52-1. 11 abr 2025 [citado 2026 Jul 14].
- Arain M, Haque M, Johal L, Mathur P, Nel W, Rais A, Sandhu R, Sharma S. Maturation of the adolescent brain. Neuropsychiatr Dis Treat. 2013;9:449-61. doi: 10.2147/NDT.S39776. Epub 2013 Apr 3. PMID: 23579318; PMCID: PMC3621648.