Las hormonas regulan gran parte de lo que ocurre en nuestro organismo, incluido algo tan importante como el sueño. En este videopodcast te explicamos cómo influyen en el descanso, por qué son esenciales para nuestro bienestar y qué ocurre cuando este equilibrio se altera. Si prefieres leerlo, te lo contamos a continuación.
Cuando pensamos en hormonas, lo primero que suele venirnos a la cabeza son etapas como la pubertad, el embarazo o la menopausia. Y es normal, porque en esos momentos los cambios hormonales son muy evidentes. Pero esa es solo una pequeña parte de la historia, hoy vamos a entender su relación con el sueño.1
En realidad, basándonos en la definición de la SEEN (Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición), podemos afirmar que las hormonas están presentes en prácticamente todo lo que ocurre dentro de nuestro cuerpo, cada segundo del día. Son sustancias químicas que fabrica nuestro propio organismo para enviar mensajes entre órganos y tejidos. Podríamos imaginarlas como un sistema de comunicación interno que nunca deja de funcionar, aunque nosotros no seamos conscientes de ello.1
Existen muchas hormonas y cada una tiene una función específica. Algunas regulan el sueño, otras el estado de ánimo, el apetito o la energía. Lo más sorprendente es que incluso pequeñas variaciones en sus niveles pueden modificar por completo cómo nos sentimos y cómo funciona nuestro cuerpo.1
Hoy vamos a conocerlas de una forma sencilla, casi como si fueran personajes que trabajan dentro de nosotros. Veremos cómo influyen en tres aspectos fundamentales de nuestra vida: el sueño, las emociones y el funcionamiento general del organismo. Y, como todo buen día termina con la noche, vamos a comenzar precisamente por la protagonista del descanso.
Os presentamos a la melatonina. Su trabajo es muy sencillo: avisar al cuerpo de que ha llegado el momento de dormir. Cuando empieza a anochecer, sus niveles aumentan y envía un mensaje al cerebro que, traducido, sería algo así como: «ya es hora de descansar».2
Pero este proceso tiene un enemigo muy conocido: la luz. Cuando utilizamos el móvil, la tablet o cualquier pantalla antes de acostarnos, la producción de melatonina disminuye. Como consecuencia, tardamos más en dormirnos y el descanso suele ser menos profundo. Seguro que más de una vez os ha pasado.2
Sin embargo, la melatonina no aparece de la nada. Para fabricarla, el organismo necesita otra sustancia muy importante: la serotonina. Así que, antes de seguir durmiendo, merece la pena conocer a esta segunda protagonista que es algo más diurna.2
La serotonina, además de actuar como neurotransmisor, desempeña un papel fundamental regulando el estado de ánimo. Cuando sus niveles son adecuados nos sentimos tranquilos, estables y con sensación de bienestar.3
Sin embargo, cuando disminuye, es más fácil que aparezcan tristeza, ansiedad o irritabilidad. Suena muy estilo Inside Out… pero es completamente real. Y aquí está la conexión más interesante: esa misma serotonina será la materia prima para fabricar melatonina cuando llegue la noche. Es decir, lo que ocurre durante el día influye directamente en cómo dormimos después.3
Pero para que ese ciclo funcione correctamente todavía falta un protagonista más: el cortisol.
Aunque muchas veces se le conoce como la hormona del estrés, en realidad es imprescindible para nuestra supervivencia. Su función es mantenernos despiertos, activos y preparados para afrontar el día. Por eso sus niveles son altos por la mañana, ayudándonos a despertarnos, y van disminuyendo conforme avanza la jornada para permitir que el organismo se prepare para dormir.4
El problema surge cuando ese ritmo natural se altera y el cortisol sigue elevado durante la noche. En ese momento, el cuerpo permanece en modo alerta cuando debería estar relajándose para descansar.4
Hasta ahora hemos visto cómo las hormonas regulan el sueño, pero sus efectos no terminan ahí. De hecho, también influyen en algo tan cotidiano como el hambre.4
Aquí entran en escena la grelina y la leptina, dos hormonas que trabajan en equipo. La grelina es la encargada de despertar el hambre, mientras que la leptina es la responsable de indicarnos que ya hemos comido suficiente.5
Cuando dormimos poco, ocurre algo muy curioso: aumenta la grelina y disminuye la leptina. 5 ¿El resultado? Tenemos más hambre, nos cuesta sentirnos saciados y aparecen muchas más ganas de comer alimentos dulces o muy calóricos.
Seguro que recuerdas esa sensación de levantarte después de una mala noche con un hambre enorme y pensando directamente en un desayuno contundente. Pues no es simplemente falta de fuerza de voluntad o gula. También es cuestión de hormonas.5
Y ahora que ya conocemos a las protagonistas de esta historia, es momento de responder a una pregunta importante: ¿qué consecuencias tiene dormir mal?
Lo primero es que dormir mal no solo provoca cansancio. Según PNI España (Asociación Española de Psiconeuroinmunología), entidad dedicada a la divulgación de la psiconeuroinmunología, la falta de sueño también puede afectar al metabolismo, al cerebro, al sistema inmunológico e incluso a la forma en la que nos alimentamos.6
A nivel metabólico, uno de los efectos menos conocidos es que el organismo puede responder peor a la insulina, la hormona encargada de regular la cantidad de glucosa en sangre. En otras palabras, el cuerpo utiliza la energía disponible de una manera menos eficiente. Si esta situación se mantiene durante mucho tiempo, puede favorecer el aumento de peso y la aparición de otras alteraciones metabólicas.6
Pero los efectos no terminan ahí, porque mientras nosotros dormimos el cerebro continúa trabajando. Durante el sueño organiza la información recibida a lo largo del día, consolida los recuerdos y favorece el aprendizaje. Cuando descansamos poco, estos procesos pueden alterarse y aparecen dificultades para concentrarnos, recordar información o mantener la atención.6
Además, el sueño también es el momento en el que el sistema inmunológico realiza gran parte de su trabajo. Durante la noche refuerza nuestras defensas y prepara al organismo para protegerse frente a infecciones. Por eso, cuando dormimos poco de forma habitual, enfermamos con mayor facilidad.1-6
Y si volvemos a la alimentación, todo empieza a encajar. Cuando dormimos poco tenemos más hambre, sentimos menos saciedad, aumentan los antojos de alimentos ricos en azúcar y además nos sentimos con menos energía para realizar actividad física. ¿Recordáis el desequilibrio entre la grelina y la leptina? Pues aquí tenéis sus consecuencias.1-6
Y lo más interesante es que esta relación funciona en ambos sentidos. No solo el sueño influye en la alimentación; también lo que comemos puede afectar a cómo dormimos. Pero esa es una historia que dejaremos para otro episodio.1-6
Después de este recorrido ya conocemos un poco mejor lo que ocurre dentro de nuestro cuerpo mientras dormimos. Las hormonas forman una auténtica red de comunicación que regula prácticamente todo: el sueño, el estado de ánimo, el apetito, la energía y el metabolismo.1-6
Cuando funcionan en equilibrio solemos sentirnos descansados, con energía y emocionalmente estables. Sin embargo, cuando ese equilibrio se rompe pueden aparecer insomnio, fatiga, cambios de peso o alteraciones del estado de ánimo.1-6
Por eso cuidar el sueño, mantener unos buenos hábitos y llevar una alimentación saludable no es solo una cuestión de bienestar. También es una forma de ayudar a que nuestro sistema hormonal funcione correctamente.1-6
Porque, al final, entender las hormonas es entender mucho mejor cómo funciona nuestro propio cuerpo y comprender por qué, muchas veces, lo que sentimos tiene una explicación mucho más biológica de lo que imaginamos.1-6
Muchas gracias por escucharnos y… nos vemos en el próximo episodio.
REFERENCIAS
- Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición. ¿Qué es una hormona? [Internet]. Madrid: SEEN; [citado 2026 Jul 16].
- SYNLAB SD. Melatonina: la importancia de la hormona del sueño [Internet]. [citado 2026 Jul 16].
- National Geographic España. El papel de la serotonina, la hormona de la felicidad [Internet]. Madrid: National Geographic España; [citado 2026 Jul 16].
- MedlinePlus. Prueba de cortisol [Internet]. Bethesda (MD): U.S. National Library of Medicine; [citado 2026 Jul 16].
- SIIC Salud. Sueño, hormonas y metabolismo [Internet]. Sociedad Iberoamericana de Información Científica; [citado 2026 Jul 16].
- PNIE España. El sueño: cómo afecta al sistema inmune y a nuestra salud mental [Internet]. [citado 2026 Jul 16].