La migraña afecta a millones de personas, pero en las mujeres es mucho más frecuente debido a la influencia de las hormonas. En este videopodcast te explicamos por qué ocurre, cómo se relaciona con el ciclo hormonal y qué dice la evidencia científica sobre esta enfermedad. Si prefieres leerlo, te lo contamos a continuación.
Si alguna vez has sufrido una migraña, sabes que no se trata simplemente de un dolor de cabeza. Es un dolor intenso que puede aparecer de forma repentina y llegar a impedir actividades tan cotidianas como trabajar, estudiar o incluso disfrutar de una comida con la familia. Muchas personas necesitan permanecer durante horas en una habitación oscura y silenciosa porque la luz, el ruido o determinados olores hacen que el dolor resulte todavía más intenso. Además, no es raro que aparezcan náuseas, vómitos o alteraciones visuales antes de que comience el dolor.1
La migraña afecta a más de mil millones de personas en todo el mundo y constituye una de las enfermedades neurológicas más frecuentes Afectando como nos consta en la SEN (Sociedad Española de Neurología) alrededor de cinco millones de adultos en España. Sin embargo, existe un dato que llama especialmente la atención de médicos e investigadores: aproximadamente tres de cada cuatro personas que padecen migraña son mujeres. Esta diferencia apenas existe durante la infancia, pero aparece con fuerza tras la pubertad y se mantiene durante gran parte de la vida adulta. ¿Por qué ocurre? ¿Qué tiene de diferente el cerebro femenino? La respuesta está en la estrecha relación que existe entre el sistema nervioso y las hormonas.2
Durante muchos años se pensó que la migraña aparecía porque los vasos sanguíneos del cerebro se dilataban. Hoy sabemos que esa explicación era demasiado sencilla. La migraña es una enfermedad neurológica compleja en la que el cerebro presenta una mayor sensibilidad a determinados estímulos. Es decir, algunas personas nacen con un sistema nervioso más propenso a reaccionar frente a situaciones que para otras pasarían completamente desapercibidas.3
Cuando aparece una crisis se activa una red de nervios denominada sistema trigeminovascular. Aunque el nombre pueda parecer complicado, su función es sencilla: transmitir las señales de dolor desde las estructuras que rodean el cerebro hasta las zonas encargadas de interpretarlas. Durante este proceso se liberan distintas sustancias químicas que aumentan la sensibilidad al dolor y favorecen la inflamación. Una de las más importantes recibe el nombre de péptido relacionado con el gen de la calcitonina, conocido como CGRP. En los últimos años esta molécula se ha convertido en una de las grandes protagonistas de la investigación porque se ha comprobado que desempeña un papel fundamental en el desarrollo de la migraña y que bloquear su acción puede reducir el número de crisis.4 Vydura (rimegepant) y Aquipta (atogepant) son dos de los tratamientos más innovadores aprobados en España y la Unión Europea para la migraña. Pertenecen a una familia de fármacos llamados «gepantes», que funcionan bloqueando el receptor del péptido relacionado con el gen de la calcitonina (CGRP).4
Pero si este mecanismo puede producirse tanto en hombres como en mujeres, ¿por qué ellas la padecen con mucha mayor frecuencia?
La respuesta comienza a observarse en la adolescencia. Antes de la pubertad, la migraña afecta prácticamente por igual a niños y niñas. Sin embargo, cuando comienzan los cambios hormonales, la frecuencia aumenta de forma muy marcada entre las mujeres. Esta observación llevó a los investigadores a pensar que las hormonas sexuales femeninas tenían un papel importante en la enfermedad.5,6
Entre todas ellas, los estrógenos son los principales protagonistas. Aunque solemos relacionarlos con la reproducción, estas hormonas también actúan sobre el cerebro. Participan en la comunicación entre las neuronas, influyen en la percepción del dolor y modifican la actividad de sustancias como la serotonina y el CGRP, implicadas en la migraña.5,6
Lo más interesante es que el problema no suele ser tener muchos o pocos estrógenos, sino los cambios bruscos en sus niveles. El cerebro parece tolerar bien unas concentraciones estables, pero responde peor cuando estas aumentan o disminuyen rápidamente.5,6
Eso es precisamente lo que ocurre durante el ciclo menstrual. A lo largo de cada mes los niveles hormonales cambian de forma natural. Justo antes de la menstruación se produce una caída rápida de los estrógenos y, en muchas mujeres con predisposición, este descenso actúa como el desencadenante de una crisis de migraña. Por este motivo existe un tipo específico denominado migraña menstrual, cuyas crisis suelen aparecer desde dos días antes hasta dos días después del inicio de la regla. Además, estos episodios suelen durar más tiempo y responder peor a algunos tratamientos.5,6
No todas las mujeres experimentan la migraña de la misma forma. Algunas presentan únicamente dolor de cabeza acompañado de náuseas y sensibilidad a la luz y al ruido. Otras desarrollan lo que se conoce como migraña con aura. Antes de que aparezca el dolor pueden observar destellos luminosos, líneas en zigzag, puntos brillantes o zonas de la visión que desaparecen temporalmente. También pueden aparecer hormigueos en un brazo, en la cara o dificultades para hablar durante unos minutos. Aunque estos síntomas pueden resultar alarmantes, normalmente desaparecen por completo antes de que comience el dolor.5,6
La influencia de las hormonas también se aprecia claramente durante el embarazo. Muchas mujeres notan que las migrañas disminuyen o incluso desaparecen a partir del segundo trimestre. La explicación parece encontrarse de nuevo en la estabilidad hormonal. Durante el embarazo los niveles de estrógenos permanecen elevados y apenas presentan fluctuaciones, lo que reduce uno de los principales desencadenantes de la enfermedad. Sin embargo, esta mejoría no ocurre en todas las mujeres y algunas continúan presentando migrañas durante la gestación.5,6
Tras el parto sucede justamente lo contrario. Los niveles de estrógenos descienden de forma muy rápida y, junto con el cansancio, la falta de sueño y el estrés de las primeras semanas de maternidad, muchas mujeres vuelven a experimentar crisis de migraña. Por eso, durante esta etapa es importante valorar cuidadosamente el tratamiento, especialmente durante la lactancia materna.5,6
La menopausia constituye otro momento de grandes cambios. Durante los años previos, conocidos como perimenopausia, las hormonas fluctúan de forma irregular y algunas mujeres notan un empeoramiento de sus migrañas. Sin embargo, una vez alcanzada la menopausia y estabilizados los niveles hormonales, muchas pacientes experimentan una disminución de la frecuencia e intensidad de las crisis.5,6
Precisamente por esta relación entre hormonas y migraña, los anticonceptivos hormonales deben utilizarse de forma individualizada. En algunas mujeres consiguen estabilizar las fluctuaciones hormonales y mejorar los síntomas, mientras que en otras pueden aumentar el número de crisis. Y un dato muy importante a tener en cuenta, la evidencia muestra que cuando existe migraña con aura, los anticonceptivos que contienen estrógenos pueden incrementar el riesgo de ictus, especialmente si la mujer fuma o presenta otros factores de riesgo cardiovascular. Por ello, siempre es recomendable consultar con el profesional sanitario antes de iniciar cualquier tratamiento hormonal.5,6
Aunque las hormonas desempeñan un papel muy importante, no son las únicas responsables de la migraña. El estrés, la falta o el exceso de sueño, el ayuno prolongado, algunos cambios meteorológicos, determinados olores intensos o incluso el consumo excesivo de alcohol y cafeína pueden favorecer la aparición de una crisis en personas predispuestas. Sin embargo, estos desencadenantes son muy variables y no afectan igual a todo el mundo. Llevar un diario donde se registren las crisis puede ayudar a identificar qué situaciones las favorecen en cada persona.5,6
En cuanto al tratamiento, durante muchos años el objetivo principal fue aliviar el dolor cuando la crisis ya había comenzado. Para ello se utilizan analgésicos, antiinflamatorios y medicamentos específicos llamados triptanes. Cuando las migrañas son muy frecuentes, también pueden emplearse tratamientos preventivos destinados a reducir el número de episodios.4
En los últimos años, como ya mencionábamos al inicio, el conocimiento del papel del CGRP ha permitido desarrollar una nueva generación de tratamientos dirigidos específicamente contra esta molécula. Por un lado, se encuentran los anticuerpos monoclonales, como erenumab7, fremanezumab8, galcanezumab9 y eptinezumab10, que bloquean el CGRP o su receptor y se utilizan para prevenir las crisis de migraña. Por otro lado, han aparecido los gepantes, como rimegepant11 y atogepant12, fármacos que también actúan sobre la vía del CGRP y que pueden emplearse para tratar las crisis agudas y, en algunos casos, como tratamiento preventivo. Estos medicamentos han supuesto uno de los avances más importantes en el tratamiento de la migraña en las últimas décadas y han conseguido reducir de forma significativa el número de días con dolor y mejorar la calidad de vida de muchos pacientes, como podemos comprobar en los estudios pivotales que han permitido su aprobación por la EMA (Agencia Europea de Medicamentos) especialmente de aquellos que no respondían adecuadamente a los tratamientos convencionales.4
Además de los tratamientos, mantener unos hábitos de vida saludables también puede marcar la diferencia. Dormir las horas necesarias, mantener horarios regulares para las comidas, realizar ejercicio físico de forma moderada, controlar el estrés y evitar el abuso de alcohol o cafeína son medidas sencillas que pueden ayudar a reducir la frecuencia de las crisis.5
Durante mucho tiempo la migraña fue considerada un simple dolor de cabeza o incluso un problema sin importancia. Hoy sabemos que esa idea era completamente errónea. La migraña es una enfermedad neurológica compleja que puede afectar profundamente a la vida personal, familiar y laboral de quienes la padecen. Comprender cómo influyen las hormonas en el funcionamiento del cerebro ha permitido explicar por qué las mujeres presentan migraña con mucha mayor frecuencia y ha abierto la puerta a tratamientos cada vez más eficaces.2
Aunque todavía quedan muchas preguntas por responder, la investigación continúa avanzando. Cada nuevo descubrimiento acerca un poco más a los científicos al objetivo de comprender completamente esta enfermedad y ofrecer tratamientos más personalizados. para mejorar la calidad de vida de millones de mujeres en todo el mundo.
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- Sociedad Española de Neurología. Recomendaciones diagnósticas y terapéuticas en migraña [Internet]. Madrid: Sociedad Española de Neurología; [citado 2026 Jul 16].
- Nature Reviews Disease Primers. Migraine. Nat Rev Dis Primers [Internet]. 2021;7:97. doi:10.1038/s41572-021-00328-4. [citado 2026 Jul 16].
- CADIME (Centro Andaluz de Documentación e Información de Medicamentos). Boletín Terapéutico Andaluz. Migraña [Internet]. Granada: CADIME; 2024 [citado 2026 Jul 16].
- Tu canal de salud. Migraña y cambios hormonales, íntimamente relacionados [Internet]. [citado 2026 Jul 16].
- Quirónsalud. Hormonas y migraña [Internet]. [citado 2026 Jul 16].
- Ficha técnica. Aimovig (erenumab) [Internet]. Amsterdam: European Medicines Agency; [citado 2026 Jul 17].
- Ficha técnica. Ajovy (fremanezumab) [Internet]. Amsterdam: European Medicines Agency; [citado 2026 Jul 17].
- Ficha técnica. Emgality (galcanezumab) [Internet]. Amsterdam: European Medicines Agency; [citado 2026 Jul 17].
- Ficha técnica. Vyepti (eptinezumab) [Internet]. Amsterdam: European Medicines Agency; [citado 2026 Jul 17].
- Ficha técnica. Vydura (rimegepant) [Internet]. Amsterdam: European Medicines Agency; [citado 2026 Jul 17].
- Ficha técnica. Aquipta (atogepant) [Internet]. Amsterdam: European Medicines Agency; [citado 2026 Jul 17].